sábado, 3 de julio de 2010

Y por esto es el deporte más hermoso del mundo...

Hoy en Johannesburgo, por 121 minutos, no sé vio el más lindo de los partidos. Es más, hasta ese momento, podría hasta decirse que era olvidable. Hasta que pasó lo impensado: barullo en el área de Uruguay, dos balones sacados sobre la línea y Luis Suárez termina sacándola con las manos. SI, CON LAS MANOS. Roja de libro, expulsión y tragedia charrúa... hasta que Asamoah Gyan falló el penal de oro. Y allí, en lo mental y en lo anímico, los vencidos se volvieron vencedores, el llanto se volvió risa, la tristeza se volvió celebración. El penalty final de Abreu fue un mero trámite: el partido se ganó en ese minuto loco.

Lo que vimos hoy en Soccer City fue fútbol en su estado más puro. Fue emoción destilada a su máximo grado de pureza, fue una ola que nos revolcó y nos recordó porque amamos tanto este deporte. Porque el fútbol tiene esa irresistible cualidad de recrear épicas batallas con la mera excusa de patear un balón. Hoy Suárez fue héroe - se inmoló y le salió. Sacrificó su presencia en semifinales (en ese momento incierta), su posibilidad de luchar por el pichichi, por meter a su equipo en la historia. Y seguro ya están pensando en hacerle una estatua.

Desde que terminó el partido he llegado a escuchar a gente hablando de merecimientos y de injusticias para Ghana. La lección para todos ellos es que en el fútbol las victorias no se merecen, se consiguen. Que Suárez recibió su castigo, y que Gyan, teniendo el pase a semifinales servido en bandeja de plata, no pudo concretarlo. No hay nada más que decir. Hoy me habría encantado ser uruguayo.

1 comentario:

Sebastián dijo...

Emocionante relato Efra...
Un increible partido, que muy pocas veces estamos acostumbrados a ver en los mundiales.
Y para tu envidia.. yo si soy Uruguayo.
Un abrazo y muy bueno tu blog.

Sebastián
Salus F.C.