miércoles, 2 de junio de 2010

Centro desde la derecha y...

Así comienza remate de volea.

Gambeta, pique hasta la línea de fondo y un centro con comba que se eleva en una parábola eterna. Un balón que se cuelga del cielo y nunca quiere bajar, mientras uno espera, con ansiosa anticipación, imaginando cada detalle: como la vas a empalmar, de donde la vas a colgar, el grito de gol que te llevará a la esquina. Ese momento donde no te importa si hay 5, 70 o 1000 personas compartiendo ese momento contigo. Porque así es el fútbol: puedes marcar un gol en la más insignificante de las pichangas, o en el más moderno de los estadios, pero la efervescencia, ese estallido de emoción y de alegría siempre es el mismo. Es el regreso a lo más básico, a lo más simple, es pura energía y pura pasión. Como tiene que ser la vida misma, o al menos, como debe ser vivida.

En este blog hablaremos de fútbol la mayoría de las veces, pero habiendo establecido que el fútbol es también pasión, la misma pasión nos llevará a hablar de música, de ritmo, del día a día vivido con humor y con alegría. Porque en la vida no hay problemas... solo centros que no han terminado de caer.

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